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Jalisco autoriza el regreso a clases presenciales al 100 por ciento

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La Mesa de Salud del estado de Jalisco determinó que, a partir del 16 de noviembre, todas las escuelas de educación básica atenderán al total de su matrícula en clases presenciales.

El Secretario de Educación, Juan Carlos Flores Miramontes informó que se efectúan monitoreos constantes de los planteles, y los casos van a la baja.

“Ya tenemos más de 1.5 millones de niños con presencialidad y las infecciones se han ido a la baja significativamente; hoy tenemos pocas decenas de casos, de 1.5 millones de alumnos pues no llega ni a ser el 0.003 por ciento de los contagios”, comentó.

Las estadísticas refieren de una reducción de casos acumulados de COVID-19, además de hospitalizaciones, casos activos, tasa de positividad y defunciones de la enfermedad.

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En el último corte semanal se detectaron 99 casos positivos en personas de 3 a 14 años, lo que permitió que el 99 por ciento de las escuelas estén abiertas y 91 por ciento de los alumnos asistan a clases presenciales.

Se tendrá la excepción en las escuelas con grupos de más de 40 alumnos y que además sus espacios educativos no cuentan con ventilación adecuada.

Por lo que los planteles seguirán operando de forma híbrida, con el 50 por ciento de la matrícula presencial por semana.

Aunado a ello, se determinó que las primeras dos semanas de enero, las clases serán en línea por las cuestiones climatológicas, y la tercera semana se volverá a la presencialidad.

Fuente: El Financiero

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El influencer César Gastélum pierde la vida a tiros mientras realizaba una transmisión en directo en Culiacán

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El influencerCésar Gastélum, conocido en redes como “El Alucín de Culiacán”, fueasesinadola noche delmartes 4 de agosto de 2026mientras realizaba unatransmisión en vivo en Culiacán, Sinaloa.

Dos sujetos a bordo de una motocicletadispararon contra élen el estacionamiento de un restaurante de comida rápida enCuliacán,Sinaloa., generando pánico entre sus acompañantes.

César Gastélum, con más de 577 mil seguidores enTikToky transmisiones enKick, era popular por sucontenido humorísticosobre la vida en Sinaloa.

Autoridades estatales y federales investigan el asesinato del creador de contenido César Gastélum.

Asesinaron a César Gastélum cerca de la Fiscalía de Sinaloa

De acuerdo con la grabación,dos sujetos a bordo de una motose acercaron a César Gastélum, cuando de pronto el sujeto que conducía sacó un arma ydisparóen contra del influencer.

Los hechos ocurrieron cerca de las 20:00 horas en el estacionamiento de un restaurante de comida rápida KFC, ubicadosobre el bulevar Sánchez Alonsoa escasa distancia de las oficinas de laFiscalía General de Sinaloa.

César Gastélum y otros dos influencers se encontraban vestidos como repartidores de comida de Rappi, toda vez que se encontraban interactuando con sus seguidores.

Las autoridades de Sinaloa realizan las investigaciones correspondientes tras el crimen para determinar los motivos, toda vez que el videopodría servir de pruebapara dar con los asesinos.

Asesinos del influencer César Gastélum merodeaban durante transmisión en vivo; “esos chavalos me dan miedo”

La transmisión en vivo que realizaba el influencer César Gastélum reveló que sus asesinosya lo merodeabaninstantes antes de cometer el crimen.

Durante un instante en la grabación se puede escuchar a una motocicleta acercarse rápidamente a donde se encontraba César Gastélum y sus amigos, incluso generando la reacción de uno de ellos:“No, la moto, la moto… Me sentí bien mal”.

El propio César Gastélum volteó sorprendido y también reaccionó a esta situación, revelando que los sujetos a bordo de dicha motocicleta yale generaban miedo: “Ingesu, esos chavalos me dan miedo”.

De acuerdo con la voz de uno de los influencers, “ni 5 minutos pasaron” cuando los mismos sujetos regresaron al lugar ycometieron el asesinato de César Gastélum.

Esto generó pánico entre el resto de amigos de Gastélum, quienes corrieron rápidamente para alejarse del sitio por temor a también les dispararan.

No obstante, los asesinoshuyeron del sitio a bordo de la misma motocicletacon rumbo hasta el momento desconocido para las autoridades de Sinaloa.

César Gastélum, identificado en redes como “El Alucín de Culiacán”, contaba con una base de seguidores quesuperaba los 577 mil usuarios en TikToky realizaba transmisiones en la plataforma Kickbajo el alias “compasexor”.

Su contenido, centrado principalmente en el humor y el estilo de vida en Sinaloa, había acumuladomás de 22 millones de reacciones, siendo altamente popular entre la comunidad de Culiacán.

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Fiscal Anticorrupción sigue bajo la lupa: El historial que mantiene abiertas las dudas sobre El Bayo Valenzuela

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Hay personajes cuya sola presencia en la nómina pública representa un insulto vil para la ciudadanía, pero Abelardo Valenzuela Holguín —el nefasto “Bayo”— como titular de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción del Estado de Chihuahua trasciende el cinismo para convertirse en una abierta provocación y en una cueva de mercenarios. Colocar a un operador ruin, cuya trayectoria apesta a chantaje, trampas de alcantarilla, opacidad y simulación, al frente del organismo que debería encarcelar a los corruptos es la prueba irrefutable de que la justicia en la entidad no es más que una letrina al servicio del poder. “El Bayo” no persigue la corrupción; es su criatura más acabada, un parásito que ha hecho de la trampa su modus vivendi y que despoja de toda autoridad moral a cualquier investigación o carpetazo que salga de sus oficinas.

La carrera de este sujeto no se construyó con inteligencia, solvencia profesional ni rigor legal, sino sobre el estiércol de las crisis que él mismo provocó. La memoria colectiva no olvida la podredumbre que desató en el invierno de 2007, cuando arrastró al Partido Acción Nacional (PAN) en Ciudad Juárez al basurero de la historia. En medio de un proceso interno para renovar el Comité Directivo Municipal donde los demás aspirantes demostraron dignidad y se sometieron a los exámenes toxicológicos para probar que estaban limpios de cara a la militancia, “El Bayo” quedó al desnudo. Las sospechas de consumo de sustancias y los resultados que lo acorralaron no fueron enfrentados con la entereza de quien se sabe inocente, sino con la cobardía del acorralado que prefiere prenderle fuego a la casa antes que dar la cara.

Lejos de limpiar su nombre, Valenzuela Holguín saboteó el proceso, descalificó a su propio partido y desplegó una maña jurídica asquerosa para evitar que la verdad saliera a la luz. Su negativa rotunda a someterse a una contraprueba transparente dinamitó la elección programada para el 2 de diciembre de 2007, provocó la humillante defenestración de la dirigencia local —encabezada por José Sigala Valero—, forzó la intervención de la dirigencia nacional e impuso un comité provisional tras dejar una peste de desconfianza que jamás se sacudió. Ese es el verdadero expediente de “El Bayo”: el de un traidor a la ética, un tipo que ante el menor cuestionamiento sobre su adicción o sus trampas reacciona con chantaje y destrucción.

El ascenso de este mercenario es el retrato de cómo el sistema premia la basura. Años atrás, cuando la cúpula panista le exigió una mínima muestra de decencia y le pidió repetir el examen toxicológico que lo mantenía bajo sospecha en la frontera, Valenzuela mostró su verdadera calaña: se atrincheró en el chantaje, pisoteó la institucionalidad y demostró que para él las reglas sencillamente no existen. En cualquier sociedad con un mínimo de dignidad, un tipo atrapado en semejante escándalo habría sido desterrado para siempre de la función pública. Pero en el Chihuahua de la complicidad, la falta de escrúpulos de “El Bayo” fue vista como una virtud por los grupos de poder que necesitaban a un perro de presa sin conciencia para protegerse las espaldas.

¿Con qué cara pretende este fiscal de pacotilla exigir honestidad, pruebas e integridad a los servidores públicos cuando su propia historia despegó a la sombra de la mentira, la duda toxicológica y el encubrimiento? Cada acusación que sale de la boca de “El Bayo” nace muerta, contaminada por la falta absoluta de credibilidad de un hombre que jamás pudo probar su propia pulcritud. Que hoy este mismo personaje despache desde la máxima magistratura anticorrupción del estado no es una ironía, es una aberración sangrienta que devalúa cada expediente que toca. Abelardo Valenzuela es la encarnación del cinismo oficial, un funcionario sin honor cuya única herencia será haber llevado la procuración de justicia en Chihuahua al nivel más bajo, viciado y nauseabundo de su historia reciente.

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«El Bayo» Valenzuela: el monumento a la hipocresía en la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua

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Hay personajes en la política mexicana que convierten la desvergüenza en un estilo de vida y la memoria corta en su mejor aliada. Abelardo «El Bayo» Valenzuela Holguín, hoy despachando impunemente como fiscal Anticorrupción de Chihuahua, es el ejemplo perfecto de esta patología institucional. Que un sujeto con un expediente manchado por la opacidad, el cinismo y la trampa encabece la institución encargada de velar por la honestidad en el estado no es solo un sarcasmo cruel para los ciudadanos: es una bofetada directa a la inteligencia pública.

Para entender la farsa que representa «El Bayo» al frente de la Fiscalía, hay que despolvar los archivos de diciembre de 2007, cuando protagonizó una de las etapas más deplorables y ridículas en la historia del Partido Acción Nacional (PAN) en Ciudad Juárez. En aquel entonces, Valenzuela competía por la dirigencia municipal panista junto a otros cuatro aspirantes. Lo que debió ser una contienda civilizada se transformó en un barrocal insufrible gracias a la ambición desmedida y las triquiñuelas de Valenzuela.

El escándalo estalló cuando, en un intento por aparentar solvencia moral, el partido acordó someter a los candidatos a un examen antidoping. Los otros cuatro aspirantes entregaron sus resultados negativos sin chistar. ¿Y «El Bayo»? En su caso, las pruebas arrojaron la pesada sombra de un positivo. Cuestionado y acorralado por la dirigencia y sus propios compañeros para someterse a una segunda prueba y acallar los rumores, Valenzuela mostró las garras de su verdadera naturaleza: se atrincheró en el cinismo.

En lugar de encarar la verdad como cualquier político con un mínimo de dignidad, «El Bayo» optó por dinamitar el proceso. Desconoció la validez de la prueba que él mismo había firmado, atacó frontalmente la cadena de custodia del laboratorio y denunció supuestas inconsistencias procesales. La estampa era grotesca: un candidato atrapado en su propio juego pregonando conspiraciones para no asumir la responsabilidad de su muestra de laboratorio. Prefirió reventar la elección, provocar la destitución del dirigente local José Sigala Valero, forzar la cancelación de los comicios programados para el 2 de diciembre e imponer una junta provisional antes que dar la cara y entregar una muestra limpia.

Ese es el verdadero Abelardo Valenzuela: un conspirador dispuesto a quemar la casa con tal de que no descubran qué guarda en los cajones.

Por eso resulta vomitivo que, dos décadas después, este mismo personaje vista la toga de implacable perseguidor de la corrupción en Chihuahua. ¿Con qué cara pretende «El Bayo» investigar la fabricación de pruebas, el encubrimiento o la violación de procesos si él mismo cimentó su carrera descalificando peritajes para salvar el pellejo? ¿Con qué autoridad moral un hombre que no pudo validar su propia sangre exige cuentas claras sobre el manejo de miles de millones de pesos públicos?

Colocar a «El Bayo» Valenzuela en la Fiscalía Anticorrupción equivale a poner al lobo a cuidar el rebaño. No es un fiscal independiente ni un defensor de la legalidad; es un operador sin escrúpulos arropado por la impunidad del poder en turno. Chihuahua no tiene una Fiscalía Anticorrupción seria; tiene un circo cuyo titular es el recordatorio viviente de que, en la política local, la falta de vergüenza se premia con nombramientos de alto nivel. Mientras «El Bayo» siga despachando en esa oficina, cualquier discurso de honestidad del gobierno estatal no será más que una pésima comedia.

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