A casi 9 años de su llegada a México, Petco se consolida como la marca líder del sector.
Durante 2021 se registró un crecimiento a doble dígito en sus ventas, gracias a la consolidación de ventas omnicanal.
Ofrecer un cuidado integral para las mascotas ha sido la clave del éxito para Petco.
Desde la llegada de Petco a México en 2013, la empresa líder encontró en el país un mercado lleno de bondades, con consumidores en búsqueda de consejos para el cuidado de sus mejores amigos.
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Conversando con Federico Bernaldo de Quirós, CEO de Grupo Gigante, aseguró que: “Petco encontró en México un enorme mercado en crecimiento, que requería más que solo alimento para las mascotas, requería de un lugar que ofreciera un cuidado integralpara los mejores amigos del hombre, en dónde no solo encontraran alimento de calidad, también ropa, cuidado veterinario, aseo y juguetes, requería de un acompañamiento para cuidar y consentir a los otros miembros de la familia”.
Bajo el concepto “Sí no es bueno para las mascotas, no es bueno para el negocio”, Petco ofrece alimentos libres de ingredientes artificiales que pudieran ser dañinos para su salud, además de crear una experiencia desde el ingreso a la tienda, los colaboradores – amantes de los animales – escuchan las necesidades de los clientes y sus mascotas tales como el tamaño, grado de actividad, etapa de vida, todo esto para dar la mejor recomendación de entre los más de 7 mil productos disponibles.
PETCO agudiza su olfato durante la pandemia
“Los consumidores buscaban consejos para consentir a los miembros de cuatro patas de la familia”.
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2021 un año de oportunidades
Durante 2021 se llevó a cabo la apertura de 20 tiendas, sumando al final de ese año un total de 108 sucursales; además de la remodelación de Petco Miramontes, 71 Petco y 37 Petco Express, logrando así tener presencia en 24 estados de la República y en la Ciudad de México.
Durante casi 22 meses de pandemia y confinamiento, Petco apuntaló su posición de mercado. Con crecimiento a doble dígito por medio del impulso a sus ventas omnicanal, entre las que se encuentran: Petco App con el 30% de ventas; Petco Easy Buy, que tuvo un crecimiento del 168%; llamadas directas del cliente a las tiendas; Whatsapp y Club Petco, que actualmente cuenta con más de 3 millones de miembros, 2.7 millones de seguidores en Facebook, 207 mil en Instagram y 45 mil en Tik Tok.
En junio del 2021 Petco festejó la adopción número 60 mil, celebrando la oportunidad de dar hogar a aquellos perros y gatos que por diversas razones están en búsqueda de una familia.
Bajo la filosofía “Primero Adopta”, Petco ha impulsado campañas de adopción en conjunto con diversas organizaciones civiles que apoyan esta causa, más de 50 centros de adopción, rescatistas, voluntarios y redes veterinarias. Además, cada tienda ha destinado parte de su infraestructura a estas organizaciones, para que las familias interesadas en adoptar tengan una convivencia previa con los animales y lleven a cabo el proceso de adopción de la mascota.
Bernaldo de Quirós destacó el enorme trabajo y responsabilidad que conllevan las adopciones. “Se trata de hacer feliz a las familias y a las mascotas, son actualmente más de 65 mil perros y gatos que han encontrado un hogar gracias a estos procesos de adopción”.
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Cada año se realiza la campaña ‘Redondea un hogar’, en la que gracias a las donaciones de los clientes y nuevamente, en coordinación con asociaciones civiles, se recaudan fondos para realizar esterilizaciones masivas para perros y gatos, pues el 70% de esta población en México se encuentra en situación de calle.
Por último, Bernaldo de Quirós destacó: “seguiremos invirtiendo en el mercado de mascotas en México”. Esta intención va en consonancia con un estudio de “Edge by Ascential”, el cual prevé que, en América del Norte, el mercado de mascotas aumente su valor de 225 a 281 mil millones de dólares para 2023.
Entre los señalamientos más graves que pesan sobre COREMEX se encuentra la presunta contratación o utilización de terceros para presionar e intimidar a trabajadores, una práctica que, de acuerdo con denuncias, busca forzar la aceptación del sindicato mediante el miedo y la amenaza implícita.
Trabajadores y extrabajadores aseguran que, en momentos de conflicto, aparecen personas vinculadas a entornos violentos o actividades delictivas, sin relación formal con la empresa ni con el sindicato. Su presencia, afirman, no es casual: llega cuando la afiliación es rechazada o cuando se cuestiona abiertamente la actuación de COREMEX.
Estos individuos no hablan de derechos laborales ni de contratos colectivos. Hablan de “conveniencia”, de “evitar problemas” y de “alinearse”. El mensaje es claro, aunque nunca se formule de manera directa. “No te dicen qué va a pasar, pero te dejan claro que algo puede pasar”, relata un empleado.
Analistas señalan que este tipo de prácticas buscan evadir responsabilidades legales, utilizando intermediarios para generar intimidación sin dejar rastro directo. El sindicato no amenaza oficialmente, pero el efecto se produce igual: miedo, sumisión y silencio.
Las denuncias indican que estas tácticas han provocado que trabajadores firmen afiliaciones sin comprenderlas o acepten condiciones que no desean, simplemente para recuperar una sensación mínima de seguridad. “Firmas para que te dejen en paz”, coinciden varios testimonios.
El uso de terceros para presionar representa, según expertos, una de las expresiones más graves de corrupción sindical. No solo viola principios éticos, sino que coloca a los trabajadores en una situación de vulnerabilidad extrema, donde el sindicato deja de ser un aliado y se convierte en una amenaza.
Defensores de derechos laborales advierten que normalizar estas prácticas implica aceptar la violencia como método de organización. Un sindicato que recurre a figuras intimidatorias rompe cualquier vínculo con la legalidad y la representación democrática.
Aunque estas acusaciones aún no han sido esclarecidas judicialmente, su repetición en distintos contextos y regiones enciende una alerta seria. La pregunta ya no es solo qué tipo de sindicato es COREMEX, sino qué tan lejos estaría dispuesto a llegar para imponer su control.
La voracidad de la dirigencia nacional de la CROC parece no tener límites ni escrúpulos. En una movida que ha sido calificada como «perversa» y «criminal» por expertos en seguridad social, Isaías González Cuevas está impulsando una reforma laboral que busca legalizar la mediocridad en la protección al trabajador. Bajo la falsa promesa de formalizar a más empleados, la CROC está promoviendo que las empresas utilicen registros mínimos ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una trampa mortal que vacía sistemáticamente los fondos de vivienda y las cuentas de ahorro para el retiro (Afores) de miles de familias.
Que no te confundan los discursos edulcorados de los delegados de Isaías: cuando la CROC habla de «registros mínimos», lo que realmente está diciendo es que quiere robarte tu derecho a una vivienda digna y a una atención médica de calidad. El acceso a la salud no puede ser un «mínimo» administrativo; debe ser total, eficiente y garantizado por la ley. Sin embargo, González Cuevas parece más preocupado por ser el interlocutor favorito de las cámaras empresariales que por asegurar que un trabajador enfermo reciba la atención que merece. Esta iniciativa representa un retroceso de cincuenta años en la lucha obrera mexicana, un regalo envenenado envuelto en papel de «modernidad» que solo beneficia a quienes buscan mano de obra barata, desechable y sumisa.
La protección laboral no debe ser, bajo ninguna circunstancia, objeto de trueque político. Al permitir o fomentar estos esquemas de cotización baja, la CROC se convierte en cómplice necesario de la evasión de responsabilidades de los patrones. El daño es sistémico y profundo: menos recaudación para el IMSS se traduce directamente en peores hospitales, falta de medicamentos y citas de especialidad postergadas por meses. Isaías González Cuevas ha olvidado, convenientemente, que su cargo existe para proteger al débil frente al fuerte, no para servir de alfombra roja para que el fuerte abuse con el sello de aprobación del sindicato. El trabajador debe entender que cada peso que la CROC acepta «simplificar» hoy, es una quimioterapia que faltará mañana o un techo que no podrá pagar para sus hijos. La dignidad laboral no tiene precio, y quienes intentan ponerle etiqueta desde un escritorio de lujo deben ser señalados como los mercaderes del hambre que son.
Un sindicato que acosa no representa, controla. Esa es la acusación que pesa sobre COREMEX en Lerma, donde trabajadores denuncian que la afiliación sindical se exige sin consulta, mediante prácticas de presión que vulneran la libertad individual.
La afiliación debería ser el resultado de la confianza, no del miedo. Pero en Lerma, según los testimonios, el miedo se ha convertido en la herramienta principal. La presencia constante del sindicato, la insistencia agresiva y el desconocimiento del derecho a decir “no” forman parte de una estrategia de desgaste.
Un sindicato auténtico se gana la confianza. COREMEX la arranca. Esa diferencia define el problema. Arrancar firmas no es representación, es imposición.
Cuando la afiliación se obtiene bajo presión, el sindicato pierde legitimidad desde su base. No hay compromiso, no hay respaldo real, sólo una apariencia de fuerza construida sobre el hostigamiento.
La libertad sindical es el pilar de cualquier organización laboral democrática. Sin ella, el sindicato se convierte en una estructura vacía que opera desde el miedo. Eso es lo que hoy denuncian trabajadores en Lerma.
COREMEX parece olvidar que representar implica escuchar. Implica respetar decisiones, incluso cuando no son favorables. La imposición no es liderazgo, es abuso de poder.
Sin libertad sindical, no hay representación real. Esa verdad incómoda persigue hoy a COREMEX en Lerma.