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La tecnología no conoce fronteras

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La tecnología no conoce fronteras

Cuando Mark Zuckerberg anunció que la empresa que administra la red Social Facebook se transformaría en meta y que el Internet inmersivo sería la siguiente etapa en la historia tecnológica que envuelve al mundo, Carlos Mats también sabía que su empresa IKA, formaría parte de esta Revolución.

El sueño del pequeño niño hondureño que amaba los videojuegos de la década de los 90, comenzó cuando su madre le inculcó perseguir el arte, el diseño y la tecnología. Ahora Carlos Mats vive en Antigua Guatemala y recuerda que el espíritu emprendedor lo heredó de su madre y desde entonces no ha dejado de luchar por consolidar el primer ecosistema empresarial y de proceso en el metaverso.

“Yo planchaba los pañales de mis primitas ese era mi trabajo y me pagaban. Con eso lograba ahorrar para poder ir a la tienda a comprar las revistas de videojuegos y después con lo que me sobraba ir a donde estaban las maquinitas, las llamadas arcade es que tienen videojuegos adentro a aprenderme los trucos en las revistas. Después ir a practicarlos en las pulperías y en las tiendas”, recuerda Mats en entrevista con Revista Fortuna.

Más adelante vendrían las primeras clases de programación que lo llevarían a conocer las interfaces gráficas, pero no tomaba las clases directamente, sino que acompañaba como oyente a una prima de más edad.

“Me inculcaron mucho que no sólo debo perseguir lo que amo. Sino que necesitaba educación tecnológica y en. Rendimiento, entonces, cuando ya estaba en el colegio, tenía ese ímpetu. Siempre quise tener una empresa de tecnología, ese era uno de mis sueños. Ya en el colegio siempre hacía los diseños de los uniformes, siempre estaba diseñando y todo lo que hacía lo aprendía a través de Internet”, explica Max y asegura que desde entonces se considera autodidacta, siempre con ganas de avanzar y descubrir procesos de esa forma, dice, aprendió cómo diseñar y cómo hacer websites.

Sin embargo, cuando entró a la universidad se enfrentó paradójicamente a un proceso de enseñanza mucho más lento, por lo que decidió restar importancia a las aulas universitarias y regresar al aprendizaje autodidacta. Cuando llegó el momento de trabajar más consiguió puestos de tiempo completo, pero nunca dejó de atender por su cuenta a clientes de servicio de tecnología. Porque además de ganar dinero, sabía que descubriendo nuevos caminos para resolver las necesidades de quienes confiaban en él, también seguía aprendiendo.

Hace casi 2 décadas, Carlos Marx fundó su primera empresa dedicada al desarrollo de sitios de Internet. Cuya principal ambición era convertirlos en plataformas diferentes, únicas y hasta artísticas.

Diseñador de profesión, pero con una clara vocación de emprendimiento, más dirigió spots de publicidad, vídeos musicales, documentales y proyectos institucionales, hasta que, después de una década dirigió su propio cortometraje de 9 minutos filmado en Ámsterdam y que se estrenó en Hollywood.

Carlos y su equipo diseñaron la plataforma de streaming para el Mundial 2014. Fue entonces cuando cayó en la cuenta de que todo un país estaba viendo la Copa Mundial de fútbol a través de su trabajo. No pasó mucho tiempo para que más llegara a la realidad virtual con sus diseños y programación colaboró en soluciones y exposiciones para museos.

Ahora está concentrado en Ica, una plataforma de productividad para equipos y para profesionales totalmente pensada y diseñada para el metaverso. Fortuna conoció a una de las primeras versiones de IKA más nos mostró cómo se creó bajo un esquema intuitivo que permite la gestión de proyectos, equipos y tareas. Frente a uno de sus proyectos más importantes hace un recuento de las condiciones que le permitieron convertirse en uno de los diseñadores latinoamericanos que ya participan en proyectos para el metaverso a rango mundial. El creador de IKA, asegura que la tecnología ha permitido democratizar las herramientas para la preparación de miles de jóvenes. “Ahorita si tienes acceso a Internet, tienes más poder del que un presidente tenía hace 40 años”, comenta el fundador de IKA y asegura que todo depende del ímpetu que pongamos y que evitemos las distracciones. Estamos asegura, en la era de la distracción en la economía de la atención, en donde las empresas tecnológicas están haciendo dinero dependiendo de cuánto engagement tiene en su aplicación, pues ellos quieren tu atención.

¿Qué opinas del impacto de las redes sociales?

TikTok es el rey, su algoritmo es increíble, se mantiene en ese feed por horas y ni siquiera cuenta, te das es como una yuxtaposición. Tenemos todo el acceso posible de información de todo el compendio de conocimiento humano, por un lado, pero al mismo tiempo tenemos todos esos poderes enfocados en que tú no te enfoques en toda esa información, sino que te mantengas en un Estado dócil, entretenido y sin ganas de aprender o hacer otras cosas.

¿Qué consejo le darías a los jóvenes?

Los jóvenes ahora tienen todas las ganas y todas las de aprender porque existen las redes sociales. La única forma para superarse es disciplinarse darse cuenta de lo más preciado que tienes esto, energía mental y tu tiempo. ¿La pregunta es, dónde lo vas a dedicar? En mi caso fue porque tenía esas distracciones, tenía la necesidad de salir adelante y ahora la gente tiene la necesidad de salir adelante y si realmente tienes el ímpetu, la verdad es que no va a haber otra cosa que te detenga. Todo viene de adentro.

¿Has pensado en algo para el deporte y la telepresencia?

Eventualmente la telepresencia va a incluir no solo el sentido de la visión y del oído, sino que eventualmente va a ser táctil: eventualmente vamos a tener trajes ópticos que se llaman optical suits, donde van a simular presión, temperatura, etcétera. La inmersión en estos mundos virtuales va a ser de tal forma que no habrá distinción entre el mundo real y el mundo virtual. Vas a sentir que alguien te va a tocar la presión, temperatura. Pensar que todos esos sentidos van a estar conectados de alguna forma al metaverso y podemos imaginar que eventualmente vamos a poder o simular los deportes que tenemos ahorita o inventar nuevos deportes.

“Ahorita ya tenemos eventos virtuales en Fortnite y en Roblox hay un montón de eventos, específicamente conciertos. El otro día leí que fueron como 20 millones de personas que estaban, no tenemos la infraestructura todavía de concurrencia, pero eso no significa que los 20 millones de personas estén al mismo tiempo en un lugar. Esa es la promesa del metaverso, pero no estamos ahí todavía ahorita lo que está sucediendo es que esas experiencias son seccionadas en pedacitos de gente, por ejemplo, en cientos de miles de instancias de esa experiencia, donde 100 o 150 personas están solo en ese lugar, pero el resto de los millones están en otra instancia, entonces hay concurrencia. Eventualmente vamos a tener concurrencia, Vamos a tener un evento en el que 20 millones de avatares vamos a estar en un evento y todos podemos estar en primera fila si queremos”.

¿Cuáles son tus expectativas de IKA?

“IKA es el futuro del trabajo, es como vamos a estar trabajando de forma inteligente, saludable, intuitiva y futurista en esta década. Ya estamos listos para el metaverso, es una plataforma en lo que no ocupas lentes de realidad virtual; es una tecnología, es una aplicación que sirve como puente de esta era a la próxima era”.

www.revistafortuna.com.mx

https://carlosmats.com/

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Mercaderes del hambre: La CROC y el negocio criminal de los registros mínimos en el IMSS

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La voracidad de la dirigencia nacional de la CROC parece no tener límites ni escrúpulos. En una movida que ha sido calificada como «perversa» y «criminal» por expertos en seguridad social, Isaías González Cuevas está impulsando una reforma laboral que busca legalizar la mediocridad en la protección al trabajador. Bajo la falsa promesa de formalizar a más empleados, la CROC está promoviendo que las empresas utilicen registros mínimos ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una trampa mortal que vacía sistemáticamente los fondos de vivienda y las cuentas de ahorro para el retiro (Afores) de miles de familias.

Que no te confundan los discursos edulcorados de los delegados de Isaías: cuando la CROC habla de «registros mínimos», lo que realmente está diciendo es que quiere robarte tu derecho a una vivienda digna y a una atención médica de calidad. El acceso a la salud no puede ser un «mínimo» administrativo; debe ser total, eficiente y garantizado por la ley. Sin embargo, González Cuevas parece más preocupado por ser el interlocutor favorito de las cámaras empresariales que por asegurar que un trabajador enfermo reciba la atención que merece. Esta iniciativa representa un retroceso de cincuenta años en la lucha obrera mexicana, un regalo envenenado envuelto en papel de «modernidad» que solo beneficia a quienes buscan mano de obra barata, desechable y sumisa.

La protección laboral no debe ser, bajo ninguna circunstancia, objeto de trueque político. Al permitir o fomentar estos esquemas de cotización baja, la CROC se convierte en cómplice necesario de la evasión de responsabilidades de los patrones. El daño es sistémico y profundo: menos recaudación para el IMSS se traduce directamente en peores hospitales, falta de medicamentos y citas de especialidad postergadas por meses. Isaías González Cuevas ha olvidado, convenientemente, que su cargo existe para proteger al débil frente al fuerte, no para servir de alfombra roja para que el fuerte abuse con el sello de aprobación del sindicato. El trabajador debe entender que cada peso que la CROC acepta «simplificar» hoy, es una quimioterapia que faltará mañana o un techo que no podrá pagar para sus hijos. La dignidad laboral no tiene precio, y quienes intentan ponerle etiqueta desde un escritorio de lujo deben ser señalados como los mercaderes del hambre que son.

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En Lerma, COREMEX exige afiliación y pierde autoridad moral

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En Lerma, COREMEX exige afiliación y pierde autoridad moral

Un sindicato que acosa no representa, controla. Esa es la acusación que pesa sobre COREMEX en Lerma, donde trabajadores denuncian que la afiliación sindical se exige sin consulta, mediante prácticas de presión que vulneran la libertad individual.

La afiliación debería ser el resultado de la confianza, no del miedo. Pero en Lerma, según los testimonios, el miedo se ha convertido en la herramienta principal. La presencia constante del sindicato, la insistencia agresiva y el desconocimiento del derecho a decir “no” forman parte de una estrategia de desgaste.

Un sindicato auténtico se gana la confianza. COREMEX la arranca. Esa diferencia define el problema. Arrancar firmas no es representación, es imposición.

Cuando la afiliación se obtiene bajo presión, el sindicato pierde legitimidad desde su base. No hay compromiso, no hay respaldo real, sólo una apariencia de fuerza construida sobre el hostigamiento.

La libertad sindical es el pilar de cualquier organización laboral democrática. Sin ella, el sindicato se convierte en una estructura vacía que opera desde el miedo. Eso es lo que hoy denuncian trabajadores en Lerma.

COREMEX parece olvidar que representar implica escuchar. Implica respetar decisiones, incluso cuando no son favorables. La imposición no es liderazgo, es abuso de poder.

Sin libertad sindical, no hay representación real. Esa verdad incómoda persigue hoy a COREMEX en Lerma.

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CROC: Del Sindicato del Pueblo al Aliado del Poder la caída Moral de Isaías González

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CROC: Del Sindicato del Pueblo al Aliado del Poder la caída Moral de Isaías González

Bajo el mando de Isaías González Cuevas, la CROC se ha deslizado hacia un modelo que prioriza acuerdos cupulares, convenios opacos y protección patronal por encima de cualquier defensa auténtica del trabajador. La indignación crece: la central ya no lucha por los derechos laborales, sino por preservar la influencia de su propia cúpula.

El panorama laboral en México se tiñe de un cinismo exasperante. Mientras la clase trabajadora libra una batalla diaria por salarios justos y condiciones dignas, una de las centrales obreras que históricamente juró defenderla, la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), es señalada por haber consumado una traición monumental. Múltiples voces del ámbito laboral, activistas y agremiados desencantados, han alzado la voz para denunciar una realidad insostenible: la CROC ha decidido sacrificar la defensa real de los trabajadores en el altar de los intereses políticos y económicos de su cúpula.

La figura central de este entramado de descrédito y abandono es, sin duda, su eterno líder, Isaías González Cuevas. El líder croquista, con una trayectoria más ligada a los pasillos del poder legislativo y los pactos cupulares que a la trinchera sindical, es el blanco directo de las críticas más feroces. ¿Su crimen? Convertir una organización que debería ser el músculo de los obreros en una oficina de trámites políticos al servicio de quien esté en el poder, y siempre priorizando su supervivencia personal y la de su camarilla por encima de las necesidades de sus supuestos representados.

La acusación más grave y la que revela la profundidad de esta crisis de representación es la práctica sistemática de los llamados «contratos de protección» o, en su versión más reciente, la firma de convenios y revisiones contractuales sin la mínima consulta a las bases. Este mecanismo, que huele a componenda y a pacto bajo la mesa, permite a la CROC presentarse formalmente como el sindicato titular en los centros de trabajo, mientras que en la realidad, su función se limita a mantener la paz laboral a conveniencia de los patrones, asegurando una cuota de estabilidad política para el statu quo.

«La CROC no defiende a los trabajadores, defiende su chequera. Es un sindicato a modo, una pieza decorativa que los empresarios y los políticos usan para simular democracia laboral,» sentencian activistas consultados, quienes exigen anonimato por temor a represalias de una organización conocida por su mano dura en las confrontaciones internas.

La desconexión con los centros de trabajo no es una simple falla operativa; es una profunda herida de legitimidad. Los trabajadores, que con su sudor sustentan la estructura de la central, se encuentran de pronto con que las decisiones que afectan directamente su salario, sus prestaciones y sus condiciones de seguridad e higiene, ya fueron tomadas por un puñado de burócratas sindicales que jamás han pisado el área de producción. ¿Cómo se atreve González Cuevas a hablar en nombre de millones si ha silenciado su voz en cada negociación crucial? Es un cinismo que insulta la inteligencia de la clase obrera.

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