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Política

Actos anticipados de campaña por Lety Varela rumbo a la alcaldía Benito Juárez

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Actos anticipados de campaña por Lety Varela rumbo a la alcaldía Benito Juárez

Promoción de la imagen y propuestas de Lety Varela fuera de los tiempos establecidos empañan su candidatura rumbo a la alcaldía Benito Juárez 

Olivia Garza, representante del Partido Acción Nacional (PAN) en la 17 Junta Distrital Electoral del Instituto Electoral de la Ciudad de México, interpuso en su momento una queja contra Leticia Esther Varela Martínez, precandidata entonces a la alcaldía de Benito Juárez por el partido Morena, por presuntos actos anticipados de campaña, buscando con ello aventajar en la contienda por la demarcación pero además burlar claramente a la ley electoral quien determina estrictamente los tiempos para los actos proselitistas y de promoción del voto. 

La ahora candidata a la alcaldía Benito Juárez por la coalición “Sigamos haciendo historia” difundió volantes en los que destacaba su imagen, nombre, cargo al que aspira, así como diversas promesas de campaña. 

A esta acusación se le sumó también la instalación de espectaculares previos a la contienda y cuyo costo rebasa el presupuesto designado para las campañas locales. 

De acuerdo con la representante del PAN en la Junta Distrital, desde diciembre hasta antes del inicio formal de las campañas, se observó la propagación de estos impresos en un claro acto anticipado de campaña de la ahora candidata Lety Varela, por lo que se ha instado a las autoridades a sancionar a la candidata pues es primordial en un ciudadano que aspira a un cargo de elección popular conducirse con apego a la legalidad y pleno ejercicio ético.

Fuente: Industrias México

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Nacional

Unidad sindical marca concentración de trabajadores en respaldo a su dirigencia

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Secciones del gremio capitalino manifestaron su apoyo al proceso de toma de nota de Hugo Alonso Ortiz en una jornada pacífica.

La unidad del gremio de la Ciudad de México se hizo visible durante la concentración realizada frente al Tribunal Superior de Conciliación y Arbitraje, donde trabajadores de distintas secciones se dieron cita para respaldar el proceso de toma de nota de su dirigente, Hugo Alonso Ortiz. La movilización tuvo como eje central expresar, de manera colectiva, el reconocimiento a su liderazgo.

Desde las primeras horas, los contingentes comenzaron a llegar al lugar, generando una presencia constante a lo largo del día. Los trabajadores portaron distintivos que identificaban a sus secciones, lo que permitió evidenciar tanto la diversidad como la coordinación interna del sindicato. La jornada se desarrolló en un ambiente de orden, en el que prevaleció la organización y el respeto.

Las expresiones de apoyo se manifestaron a través de consignas y mensajes dirigidos a resaltar la labor del dirigente sindical. Los asistentes coincidieron en que su participación obedece a la necesidad de respaldar un proceso que consideran clave para la estabilidad del gremio. En ese sentido, subrayaron que la toma de nota representa el reconocimiento formal que permite dar certeza a la representación sindical.

De igual forma, destacaron que la continuidad en el liderazgo es un factor relevante para mantener la estructura organizativa y fortalecer la defensa de sus derechos laborales. La concentración se desarrolló sin incidentes, con presencia de autoridades de seguridad que se limitaron a resguardar el orden público.

Con esta acción, los trabajadores buscan reafirmar ante las autoridades laborales la cohesión interna del sindicato y la legitimidad de su dirigencia, en espera de una resolución que otorgue certeza al proceso y permita dar continuidad a sus actividades gremiales.

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Nacional

Ignorar a un juez federal: el error que exhibe la falta de control en la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua

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La sanción contra Abelardo Valenzuela por incumplir un requerimiento judicial revela fallas operativas y pone en duda su capacidad para encabezar la lucha contra la corrupción.

El incumplimiento de una orden judicial no es un asunto menor dentro del sistema de justicia, y menos aún cuando quien incurre en esa omisión es el titular de una fiscalía anticorrupción. Abelardo Valenzuela Holguín fue sancionado por un juzgado federal tras ignorar un requerimiento procesal en una causa penal, un hecho que no solo compromete su desempeño, sino que evidencia fallas en el control interno de la institución que dirige.

El requerimiento, emitido el 30 de enero de 2026, establecía la obligación de remitir una carpeta de investigación a la Fiscalía General de la República como parte del expediente 227/2025. Se trataba de un procedimiento ordinario, necesario para garantizar la continuidad del proceso penal. Sin embargo, la instrucción no fue atendida dentro del plazo establecido, lo que obligó al juzgado federal a intervenir mediante la imposición de una medida de apremio.

La sanción económica —20 Unidades de Medida y Actualización— es, en términos financieros, irrelevante. No obstante, su valor simbólico es contundente: un fiscal anticorrupción sancionado por no cumplir con una orden judicial. Este tipo de situaciones no solo afectan la imagen del funcionario, sino que también generan dudas sobre la capacidad de la institución para operar bajo los estándares que exige el sistema de justicia.

El caso plantea una interrogante clave: ¿cómo es posible que un requerimiento básico no haya sido atendido? La respuesta podría estar en deficiencias administrativas, falta de coordinación o incluso negligencia en la gestión de los procesos internos. Cualquiera de estos escenarios resulta preocupante, especialmente tratándose de una institución cuya función es precisamente garantizar el cumplimiento de la ley.

Además, el contexto en el que ocurre el incumplimiento añade una capa adicional de complejidad. Los documentos sugieren la existencia de un litigio más amplio, en el que diversas autoridades han recurrido a mecanismos legales para trasladar el caso a instancias federales. En este escenario, cada omisión adquiere un peso mayor, ya que puede interpretarse como un obstáculo en el desarrollo del proceso.

El silencio de las autoridades no contribuye a aclarar el panorama. Hasta ahora, no se ha ofrecido una explicación pública sobre las razones del incumplimiento ni sobre las medidas adoptadas para evitar que situaciones similares se repitan. Esta falta de comunicación no solo genera incertidumbre, sino que también refuerza la percepción de una institución que opera sin mecanismos efectivos de rendición de cuentas.

En términos de liderazgo, el impacto es evidente. La figura de Abelardo Valenzuela queda expuesta en un momento en el que la confianza en las instituciones anticorrupción es especialmente sensible. Un error de esta naturaleza, aunque pueda parecer menor en términos operativos, tiene consecuencias importantes en la percepción pública.

Más allá de la sanción, el caso deja una lección clara: en el sistema de justicia, los detalles importan. Un requerimiento no atendido puede convertirse en un síntoma de problemas más profundos. En este caso, lo ocurrido no solo exhibe una falla puntual, sino que abre la puerta a cuestionamientos más amplios sobre la capacidad de la Fiscalía Anticorrupción para cumplir con su mandato.

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Nacional

El Bayo Valenzuela, entre el micrófono y la consigna

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El Bayo Valenzuela, entre el micrófono y la consigna

Sus declaraciones sobre legalidad suenan vacías en una institución que investiga solo cuando el poder lo permite.

Mientras la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua se enfrenta a señalamientos por usar sus investigaciones como herramienta de presión, su titular, Abelardo “El Bayo” Valenzuela, vuelve a exhibir la selectividad y el oportunismo que marcan su gestión.

La investigación que huele a consigna

El nombre de Abelardo Valenzuela volvió a los titulares tras anunciar que su Fiscalía Anticorrupción abrió una investigación por la renuncia de la jueza María Cristina Berjes Cardoso, quien dejó su cargo para asumir una secretaría de sala. Aunque el hecho, en apariencia administrativo, fue presentado como un acto de transparencia, detrás del anuncio muchos vieron una jugada política: un expediente abierto en el momento exacto en que el poder judicial chihuahuense se encuentra dividido por pugnas internas.

Valenzuela aprovechó el eco mediático para posicionarse como “defensor de la legalidad”. Pero más que combatir la corrupción, su fiscalía parece estar librando batallas mediáticas por encargo. El discurso anticorrupción volvió a ser su escudo: frases solemnes, declaraciones grandilocuentes y cero resultados verificables.

Fiscalía selectiva: castiga a unos, protege a otros

Desde su llegada, la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua actúa con una doble vara: investiga con estridencia a figuras que incomodan al poder político, mientras guarda silencio en casos donde los nombres involucrados son aliados o cercanos al gobierno estatal.

En el caso de la jueza Berjes, el mensaje fue claro: la fiscalía está lista para castigar… siempre que convenga al guion político del momento.

Bajo el mando de Valenzuela, la justicia se volvió un instrumento narrativo. Cada investigación o declaración pública está calibrada para reforzar la imagen del “fiscal que no teme”, aunque en realidad solo se atreva con quienes ya fueron señalados desde arriba.

La justicia como espectáculo

Valenzuela se ha convertido en un maestro del timing mediático. Su oficina lanza comunicados justo cuando algún escándalo político amenaza con salpicar al gobierno o a sus aliados.

Así, los titulares sobre su supuesta “implacabilidad” funcionan como cortina de humo: distraen la atención mientras los verdaderos casos de corrupción permanecen bajo llave.

En lugar de fortalecer la confianza institucional, esta estrategia convierte a la fiscalía en un show de control político donde el público ya conoce el final: mucho ruido, poca justicia y un fiscal siempre dispuesto a encender los reflectores cuando le conviene.

La credibilidad perdida

Abelardo Valenzuela presume autonomía, pero cada acción de su oficina desmiente su discurso. La Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua no goza de independencia, sino de obediencia.

Y mientras el fiscal siga utilizando el combate a la corrupción como un eslogan personal, la ciudadanía seguirá viendo lo que es evidente: un funcionario que habla de legalidad, pero actúa con cálculo.

En Chihuahua, el combate a la corrupción se volvió un performance, y su protagonista, Abelardo “El Bayo” Valenzuela, el actor principal de una obra en la que la justicia siempre queda fuera de escena.

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